Manifiesto por la necesaria unidad de acción y futura unidad electoral de la izquierda asturiana.
Asistimos, tanto en EEUU como en Europa, a una ofensiva reaccionaria que parece no tener límites: desprecio por la legislación internacional y sus instituciones; utilización de la guerra económica y de la guerra convencional para el mantenimiento de la hegemonía unipolar de los USA, con consecuencias catastróficas para pueblos enteros, desde el genocidio contra el pueblo palestino a la amenaza de destrucción completa de Irán, pasando por la agresión a Venezuela y el cerco por hambre de Cuba.
No parece que el imperialismo norteamericano y sus vasallos europeos vayan a detenerse ahí; a juzgar por las declaraciones diarias de Donald Trump y por el discurso programático de Marco Rubio en la reciente conferencia de Munich, su objetivo último es recuperar el dominio de la raza blanca de origen europeo y cristiano, sobre el resto del mundo. Un discurso que fue aplaudido por los dirigentes europeos allí presentes.
La consecuencia necesaria de esa política de supremacismo global es la promoción en cada estado de fuerzas políticas ultraconservadoras o abiertamente fascistas, las únicas enteramente fiables para servir con eficacia a ese proyecto. El fascismo y la guerra vuelven a ser el horizonte probable de nuestras sociedades.
Sabemos que debajo del proyecto imperialista renovado y de su discurso ideológico, subyace una profunda crisis del capitalismo USA, incluida la de su sector financiero, fuertemente entrelazado con el capitalismo europeo (decir Macrón, Merz, De Guindos, Draghi, es decir Goldman Sachs y Blackrock…). La improbable superación de esa crisis se confía a un control exclusivo sobre las materias primas y las fuentes de energía globales, así como al aumento drástico de la explotación del trabajo, con la subordinación a la finanza, no sólo del ahorro y el consumo, sino también de la vivienda, la salud, la educación, las pensiones y los recursos naturales. La entera vida de las poblaciones.
El capitalismo “español”, como parte indisoluble de ese capitalismo euro-atlántico, comparte ese proyecto y lo ha ido promocionando y financiado en el Estado español desde hace tiempo. Sus medios de comunicación y sus redes sociales han conseguido levantar una ola reaccionaria que tiene como objetivo la destrucción de los derechos políticos, sociales y económicos de la mayoría de la población trabajadora. Se experimenta desde las comunidades autónomas gobernadas por el PP y Vox; degradando y privatizando la sanidad, la educación, la atención a la tercera edad; amenazando los derechos y libertades fundamentales; imponiendo la xenofobia y el odio a las personas migrantes; cuestionando los derechos de los territorios del Estado español; promoviendo una ofensiva total contra el feminismo y el movimiento LGBT; intentando imponer un integrismo político-religioso y difundiendo una ideología belicista.
En este contexto, el carácter paliativo de la política reformista del Gobierno de coalición, centrada en el IMV, el salario mínimo, la intervención sobre el coste de la energía, etc., aunque se trate de medidas indispensables, hace que resulten insuficientes para afrontar los problemas de fondo. A lo que se añade la precariedad parlamentaria y la incapacidad para aprobar un Presupuesto. El actual gobierno no posee, por tanto, las herramientas básicas para actuar con eficacia, en un sentido democrático, frente a los tres aspectos fundamentales de la crisis: la crisis económica, la crisis social y la crisis ecológica. A pesar de ello, los poderes fácticos no consideran fiable al gobierno de coalición para implementar el rearme, la austeridad que conlleva y los necesarios recortes de las libertades democráticas, de ahí sus denodados esfuerzos por poner fin inmediato a la legislatura.
Resistir a esa ofensiva reaccionaria no será fácil, pero no podrá hacerse entregándose a la resignación y el mal menor. Además del imperativo ético para toda izquierda, de resistir, existen elementos que permiten afirmar que es posible derrotar el proyecto reaccionario: hay demasiadas incertidumbres sobre el éxito del proyecto imperialista, que afronta resistencias internas y externas poderosas, al tiempo que padece contradicciones económicas explosivas. Las grietas pueden aparecer muy pronto. En todo caso la percepción de esa enorme presión externa, unida a la reacción interna, puede contribuir a cohesionar a una izquierda cuyas divisiones amenazan con llevar a la abstención a buena parte de sus votantes en las próximas citas electorales, en la medida que la división produce frustración.
Sin embargo, no existe sólo la movilización de la derecha, ya hay movilizaciones importantes de la izquierda en torno a cuestiones como la violencia machista y homófoba, los daños ecológicos, la vivienda, la sanidad, la educación, o el antirracismo y los derechos democráticos, también en comunidades autónomas donde la derecha ya gobierna. Es fundamental unificarlas en torno a un programa transformador que movilice a toda la izquierda para derrotar con holgura al proyecto reaccionario.
Ese programa, a pesar de la urgencia, debe ser fruto de la discusión colectiva; no pretendemos tener, listas para su uso, un puñado de recetas. Avanzamos, en todo caso, algunas propuestas surgidas en nuestra discusión, centradas en el ámbito de Asturies y con la sola pretensión de ser un punto de inicio para un debate constructivo.
- Por la Paz, contra las guerras y el genocidio en curso, además de las que están preparando. Su guerra es su negocio y nuestra perdición.
- Por el mantenimiento y ampliación de las conquistas de las mujeres y el movimiento LGBTI. Contra la xenofobia, el racismo y el colonialismo. Por la solidaridad entre y con los pueblos oprimidos. Por el reforzamiento de los derechos humanos.
- Por la preservación del único planeta que tenemos en condiciones aptas para la vida humana digna. Contra los desastres climáticos y ambientales provocados por la avaricia capitalista, que, en el caso de Asturies, incluye el turismo masivo y descontrolado. Medidas contra la destrucción del medio ambiente vegetal y animal, así como contra el maltrato animal.
- Por una política económica que tienda a la eliminación de la pobreza a través de la redistribución; teniendo como objetivo el pleno empleo, digno y de calidad, promoviendo nuevos nichos de empleo que cuiden el medio ambiente y prevengan el deterioro de infraestructuras básicas para la vida colectiva. Creación de una banca pública asturiana.
- Impuestos proporcionados a nivel de renta, con gravámenes muy fuertes a las rentas milmillonarias, que posibiliten la promoción de viviendas, sanidad y de servicios públicos de calidad.
- La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades (O.M.S.). Garantizar el derecho a la salud supone la intervención sobre sus determinantes sociales y económicos, en una concepción integral. Necesitamos reforzar una Sanidad pública y universal, que incluya prestaciones como la salud mental, la protección y cuidado dental … y que goce de una financiación adecuada a sus necesidades. No a la privatización y a la instalación en Asturies de los grandes grupos privados, como Quirón y Rivera. Igualmente exigimos una adecuada financiación del Plan de Atención a la Dependencia, y la reversión al sector público de sus amplios segmentos privatizados.
- Educación pública de calidad, con una adecuada financiación, desde el ciclo 0-3 años a la Universidad. Implementación real de políticas de igualdad en el ámbito educativo No a los conciertos educativos y al aterrizaje de las universidades privadas para ricos.
- Por el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y su mejora, atendiendo en especial a las más bajas. Por la vuelta a la jubilación obligatoria a los 65 años, sin pérdida de derechos económicos.
- Vivienda para todos: promoción de vivienda pública, en propiedad o en alquiler. Medidas para controlar y limitar la subida de los precios de la vivienda, en la compra o en alquiler. Medidas legales y penales frente a los grandes grupos propietarios o promotores de viviendas para evitar su influencia en la asignación de los precios en el mercado de la vivienda.
- Contra la corrupción: Castigo penal a los corruptos y a los que promueven la corrupción. Contra la corrupción política: castigo penal al uso sistemático de la mentira y la creación y difusión de bulos como instrumento político.
- Exigencia de creación de un marco político-institucional asturiano que haga posible la obtención de estos objetivos, así como la normalización de la lengua asturiana, a través de su oficialidad. Medidas para favorecer una mayor calidad democrática, a través de la participación popular en la toma de decisiones.
Es tan sólo un inicio, decíamos. Con el optimismo de la voluntad y una razón no necesariamente pesimista. La unidad no es tan solo la condición necesaria para derrotar la amenaza fascista, lo es también para extender las conquistas democráticas que esa derrota abrirá. No será el azar quien decida, sino nuestra responsabilidad.
Xixón, 29 de Abril del 2026
